Escuha la playlist "No te sientes en la cama" aqui: https://open.spotify.com/playlist/6VRsJd2wrKOmbLjcW7oJnh?si=79e8db657bba428b
miércoles, 12 de agosto de 2026
Locuras (o de cómo soportar el eclipse del siglo con este calor)
miércoles, 29 de julio de 2026
Hoy solo puedo ponerte esta canción, a modo de despedida
Se acabaron tus dolores y el malestar. Te has ido más rápido de lo que
imaginábamos todos. Me he tenido que reprimir las ganas de tomar tu casa por asalto y darte junto a los demás la última noche de sensaciones y canciones. He podido visitarte, aunque menos de lo que quería, y pude cuando aún estabas bien, darte el último abrazo, sabiendo que lo era.
No me dejaste ni me dejaron saltar la tapia de tu casa para hacerte feliz un rato, pero creo que los corazones se toman por asalto, sin remordimientos ni vergüenza al qué dirán.
Lo siento de veras, lo sentimos de veras. Aunque todo está cambiando y ya no tengo las mismas fuerzas de antes, me penará que no estés en todas esas celebraciones de vida.
Querías esta canción, que tampoco me atreví a tocar el día de tu boda.
Hoy la dejo aquí, en recuerdo tuyo y de alguna de esas veces en que te emocionaste cuando la toque a petición tuya.
martes, 21 de julio de 2026
La edad parece que sienta bien
jueves, 9 de julio de 2026
¡18 años! La mayoría de edad.
Pues parece que hemos llegado a la mayoría de edad. No sabría decir
exactamente que día es el cumpleaños, ya que la primera entrada no entiendo por qué desapareció del blog. Aún así, recuerdo que fue días antes de que naciera mi sobrino, el mayor.
Lo que si recuerdo bien, es la entrada de aquel primer día en esto de escribir en un blog. No voy a reescribirla hoy aquí, pues está integra en el banner de la derecha. Ahí podéis encontrar la explicación con el texto exacto y el por qué de empezar a dejar música por aquí.
Todo ha cambiado mucho desde entonces. Diez y ocho veranos, una pandemia y cientos de cosas. Muchas también las personas que han perdido algún que otro rato de su vida leyendo estas entradas, escuchando la música e incluso dejando comentarios ya sea por aquí, en privado por correo o por mensaje de móvil. Como decía en mi anterior entrada 777 entradas, una más con esta. Más de 65000 visitas. Algunas de ellas sigo preguntándome como diablos pueden ser de el continente Americano o incluso de Asia. En este tiempo he recibido algún correo de lectores de Latinoamérica con agradecimientos por descubrir por aquí a algún artista. Otros proponiéndome artistas para dejar alguna de sus canciones. Más de lo que pude imaginar en su momento cuando decidí redactar mis pensamientos y recomendaciones para Luigi.
Durante estos años han sido unos cuantos los retoños de amigos y familiares que han venido a este mundo lleno de música y de los que de una manera u otra, se le homenajeó en su momento de llegada. También han sido muchas las partidas y otras tantas las pérdidas.
La mayoría de edad tiene esas cosas, un poco de todo, sensaciones agridulces. 18 años descubriendo música y artistas, y dejando por aquí algunas de sus obras para que pudierais descubrirlos también. Para eso es y era este blog, creo.
Este blog a día de hoy ya ha conseguido tener la edad suficiente para comprar tabaco, bebidas alcohólicas, sacarse el carnet de conducir, votar e incluso marcharse de casa y poder independizarse.
Hoy, como no puede ser de otro modo, toca dejar un tema al hilo del texto. Se me ocurren decenas de temas de artistas diferentes. Sin embargo, creo que este tema tiene la letra perfecta para despedir esta entrada.
Me despido por hoy, diciendo ¡Salud! Disfruten del maldito verano con sus temperaturas infernales y hasta la próxima si se tercia.
lunes, 6 de julio de 2026
777
777 entradas en este blog. Todavía no sé si se trata de constancia, o compromiso moral con el proyecto. Lo cierto es que podrían ser muchas entradas más y haber llegado a ésta cifra mucho tiempo antes. Sin embargo, aunque no será por no tener música que poner, decidí hace mucho tiempo no escribir casi todos los días, ni de todas las cosas que pienso o se me ocurren.
Hemos llegado hasta aquí sin esfuerzo, contar o enseñar canciones y artistas que conozco o que colapsan mi mente con sus temas, no me resulta difícil ni requiere de un esfuerzo extra por conocer. Muchos artistas los descubrí hace mucho tiempo, otros muchos de ellos a través de personas o amigos que me recomiendan o hablan de sus discos.
Creo que el esfuerzo está en no dejarse llevar por la rutina y la comodidad, que por otro lado tan apetitosas son. Si se trata de compromiso moral con el proyecto o los lectores, entonces también supone un esfuerzo y una obligación con contraprestaciones. Podría ser constancia, o al menos lo parece. Pero tampoco se trata de querer contar. Eso ya lo hice y hace demasiado tiempo que no tengo interés en contar lo que sé o conozco. Más bien creo que han sido 777 reflejos de mi día a día. Un cuaderno de bitácora, a modo de terapia para contarme a mi mismo de forma musical, los diferentes estados de ánimo, sensaciones o vivencias.
martes, 30 de junio de 2026
A la de Una!!
jueves, 11 de junio de 2026
A la de dos...!!!
criatura de blog. Y en breves, dentro de dos entradas, cumplirá sus, nada más y nada menos que, 777 entradas.
viernes, 5 de junio de 2026
A tres
martes, 26 de mayo de 2026
Plantado en mi cabeza
días. A todas horas, en el trabajo, durante la comida, mientras conduzco, mientras duermo... En fin. Así que una vez más la canción de hoy es la que me atormenta agradablemente y suena en mi mente sin parar.
lunes, 11 de mayo de 2026
Hacer reír, tan solo reír
personas en las que pienso tras levantarme, tomarme un café y volver a la cama. No son infinitas, pero sí demasiadas. Cientos de pensamientos se agolpan en mi cabeza cuando lo que más me gustaría es poderme dormir de nuevo. Sin embargo me sigo proponiendo cada fin de semana lo mismo y siempre me desilusiona verme incapaz de coger otra vez el sueño, y a cambio solo obtengo una mente colapsada de ideas, conversaciones imaginarias con otras personas e incluso propósitos para la semana próxima, el mes venidero o el año siguiente. Ordeno y planifico, repaso canciones en mi cabeza, recuerdo a personas, momentos o pienso en como actuar en el futuro próximo ante conversaciones con amigos, compañeros o con quien quiera que sea.
sábado, 2 de mayo de 2026
Como decíamos ayer
lunes, 20 de abril de 2026
Lo que dura este Quinto
viernes, 10 de abril de 2026
Yo... esto lo veo como un toro
martes, 24 de marzo de 2026
Mientras se hace la tarta de queso...
Y por cierto, creo que nunca probaré una tarta de queso como aquella de esa
tasca del monte Igueldo en Donosti. Supongo que algo tendrá también el momento y los amigos, para que ese sabor fuera recordado por mi para siempre.
Mientras tanto, mientras se termina de hacer ésta que me han impuesto a modo de obligación para esta tarde. Dejaré una ranchera a modo de homenaje personal y tras ver el documental sobre su vida este pasado domingo en la 2.
Yo, la descubrí demasiado joven o mejor dicho, demasiado pequeño. Sentado en el "entablao" durante las fiestas del pueblo y mirando a aquella chica con vaqueros mitad blancos y mitad azules (¡Qué modas aquellas, recién estrenados los años noventa!). Las rancheras de Rocío sonaban en todas las orquestas que se preciaran y a mí, me dejó un grato sabor y recuerdo. Tan solo con escuchar apenas un par de compases ya me remueven por dentro.
Las rancheras tienen ese.. que sé yo (como diría Goyeneche). Y nunca me canso. De hecho ayer pensaba en escribirle a Fernando y decirle: "Querido Nando, aquí estoy escuchando rancheras y pensando que debería ir a visitarte, abrir una botella de tequila de verdad de esas que guardas en tu casa y tocar y cantar juntos rancheras hasta que nos salga y nos eche el sol entre la bruma de tu prao"
Tocar y cantar rancheras en pleno apogeo de la noche y borrachera es sanador. Como también lo es el escuchar a Rocío y retrotraerte a las noches en que se arranca a cantarla Vero, en que hablas de sus rancheras en la cueva, o a cuando miraba a aquella chiquilla desde el "entablao" pensando en que ojalá me atreviese a pedirle bailar conmigo.
Hoy os dejo a dos grandes, A ella sin duda y acompañada en este caso por otro grande al que aún se le puede ver y disfrutar en directo. Y que por cierto en su último concierto aquí, se marcó como bises una ranchera.
domingo, 15 de marzo de 2026
La recomendación
miércoles, 11 de marzo de 2026
Todo llega
de casa. Al final todo llega. Ha sido divertido y especial disfrutar así de tu cumpleaños. Ha merecido la pena la espera. Feliz cumpleaños jefe!
lunes, 2 de marzo de 2026
La cueva del Chaman
cuevas de los Chamanes está casi todo el mundo invitado. Eso sí. No siempre sucede lo que se espera. A veces no toca, a veces no es el momento y otras las energías de algunos bienvenidos no lo permiten.
domingo, 1 de marzo de 2026
Cine para soñar
Ya estamos en Marzo. Así, sin comerlo ni beberlo. Anoche se celebraba la famosa
Gala de los premios del cine. Otra de esas famosas galas de premios. Pero una o la segunda más sonada y a la que más importancia le dan los medios.
Yo, en esto de premios, huyo todo lo que puedo. Suelo creer que están amañados, que tienen mucho de premiar al amigo, al que más presupuesto ha tenido para hacer la película, al que mejor se rodea a lo largo del año con los miembros del jurado. Al que no se sale del tiesto. Para mi tiene mucho de hipocresía. Pero bueno, tampoco es que yo sea nadie para hablar de esto ni me vaya la vida o el trabajo en ello. Simplemente no me van estas cosas, ni creo que de len el premio a quien más se lo merece. Teniendo en cuenta que en esto de hacer arte, debe ser difícil decidir quien es mejor o quien lo hace mejor, pues al final el arte no debería ser una competición. Y sé que quienes compiten, pocas o ninguna gana tendrán de ello, pero saben que el premio es un punto a favor para seguir haciendo películas y vivir de ello como oficio.
El hecho es que a mi ya hace demasiado tiempo que me da igual y me resbalan la inmensa mayoría de películas que veo, que hacen y que premia la academia. Me costaría recordar películas que haya visto en la última década. Creo firmemente que estamos saturados de imagen y también de información. Al final es consumo irresponsable, vomitable y desagradable. Industria cárnica del arte del cine. Como dice un buen amigo, "entretenimiento, no cine".
Pero ¿Qué es el cine?¿Cómo debería ser el buen cine? Difícil respuesta, si nos atenemos a que el arte es cómo es, o cómo lo quiere hacer el autor y jamás como lo quiera el espectador. No voy a ser yo quien diga que debe debe tener el cine actual para que yo lo considere buen cine, me agrade y lo consuma. Pero ya que este es un espacio personal, aprovecho para decir que estoy harto del cine actual. Estoy harto del cine social (por otro lado más económico de crear). Estoy harto de torsos de jóvenes antes de la media hora de película. Harto de películas de gente normal, con vidas mediocres. Harto de historias de desapariciones de jóvenes, de parejas con problemas, de personas diferentes con problemas de adaptación. Harto de películas de lo que pasa en un recóndito valle de Navarra, de Lérida, o de Noruega. Harto de vidas normales a las que se les tuerce algo en la vida.
Lo siento pero no me hice adicto al cine para ver una vida como la mía en la gran pantalla. ¡Ojo, que igual resulta que vamos hacia eso! A que cada uno se grabe y se vea en grande. No me apetece ver a un tío levantarse con el despertador, llevar a las niñas al trabajo, discutir con la parienta, entrar al rutinario curro, que le saquen un cáncer a él o a alguien de alrededor, que tenga una aventura la única noche que puede salir de copas por Madrid. O yo que me sé.
Me hice adicto al cine, porque me hacía soñar con vidas que nunca viviré. Me hice adicto al cine porque me gustaba ser durante dos horas un pirata en un barco, un romano, un egipcio o un indio viviendo en su tipi. Adolezco de haber estado en todos y cada uno de los sitios a dónde te llevaba el buen cine, y no estoy hablando sólo de superproducciones americanas. Hablo de grandes historias. Historias que te hacían suspirar. De sentirte en Roma montado en una vespa, de sentir aquel beso inocente. De estar sentado en la camioneta junto a Eastwood y Streep. De preguntarte que habría hecho yo estando allí. En aquel fuerte asediado, en aquella playa, en aquel momento. Hablo de sentirte espiando junto a James Stewart desde su ventana indiscreta. De indignarte sintiéndote uno más en la familia de los santos inocentes. De bailar con lobos o sentir el peso enorme del ser en la Misión. De formar parte de la estafa en el Golpe o reírte con los panecillos de Chaplin como si te estuviese haciendo el juego a ti mismo.
En fin. Que el cine moderno de vidas modernas me parece una mierda brutal. Que me gustaría que el cine volviera a ser un medio de conmocionar al espectador y no de hundirte en la miseria de tu vida normal (de la que no me quejo, pero tampoco es para verla en la gran pantalla). Que eso del cine social está muy bien, pero igual ya... estamos abusando o qué.
Imagino que debe ser muy costoso hacer aquel tipo de películas, pero también me consta que después se recupera con creces lo invertido. Sea como fuere, algo de mediocridad también reside en todo esto, cuando cualquiera somos capaces de publicar un disco, sacar una película, escribir un libro o pintar un cuadro. Creo que eso también hace que se llenen las estanterías de obras de arte aunque quizá no tengan esas obras la calidad de grandes autores.
No sé explicarlo mejor, ni tampoco debo. Pero estoy harto. Para ver carne prefiero una carnicería de mi barrio o una película puramente pornográfica. Para ver como suena el despertador y discutir con la parienta no tengo que encender la tele ni ir al cine. Para conocer los problemas de gente, lo tengo en mi trabajo y para sufrir con enfermedades y discapacidades, tengo amigos y familiares cerca.
sábado, 21 de febrero de 2026
My way
Tras aquel tiempo viviendo del paro generado, entré a trabajar en la mayor empresa de jardinería de mi ciudad. La gran empresa a la que todos los jardineros nos gustaría pertenecer. Por lo agradable de sus parques y sus inmejorables condiciones. Pude tomar contacto con encargados, muchos empleados y saborear la miel echa para la boca de otros burros. Así que tras un contrato temporal de verano, ya no volvieron a llamarme (hasta once años después. Demasiado tarde, quizás). En este caso apenas aprendí algo que no supiera ya sobre los perfilados y riegos (allí está muy tipificado que puede y que no hacer cada uno y es imposible que puedas realizar otros trabajos que no sean de tu categoría y yo en aquel momento era peón de jardinería), eso sí, pude aprenderme y conocer todos los entresijos de los parques de la ciudad, avenidas con zonas verdes, andadores, etc. Y sobretodo hacer amistades.
Ya tenía claro mi futuro laboral. Al menos donde y como no pasar el resto de mi vida hasta jubilarme y en qué especializarme. Yo lo tenía claro, mi familia no.
Así que tras unos contratos al aire libre, escuchando los pajarillos canturrear al aire libre y alejado de las luces halógenas, mi familia me presionó al terminar mi contrato temporal con Parques y Jardines, y por medio de algún conocido al que deber favores (de nuevo) entré a trabajar en lo que yo llamé "el gran coño del mundo". Por medio de un conocido de dentro, y los puntos acumulados por mis cursos anteriores en cruz roja y mi voluntariado, entré a trabajar en el Hospital Militar de la ciudad. ¿Increíble, verdad? Pues la entrada no es ni de cerca nada comparable con mi estancia allí.
Cuando ya me creía conocedor de todo y con poco más que aprender, otra gran bofetada de la vida me pilló de lado y sin avisar. Ya relaté en otro blog que tengo medio olvidado mi entrada en aquel túnel de luces halógenas que me segó la vida, las ideas y las ganas de cualquier cosa. Pero ya que estamos en este blog, diré que mi tiempo allí fue más lúgubre y tenebroso que los pasillos de ese destartalado hospital el primer día que entré de noche a las seis de la mañana. Pasé mi contrato allí de celador de hospital, ganando más puntos para la bolsa de interinos por si acaso. El aprendizaje fue extremadamente duro psicológicamente hablando, pero aprendí a saber estar en una UCI, en planta, aprendí que hay cosas que no se ven, pero están. Aprendí a quedarme sin cariño de tanto regalarlo a quienes lo procuraban. Aprendí que los turnos de hospital te matan lentamente, como una enfermedad. Que acaban con tu vida familiar y de pareja. Que si nadie tiene visita puedes leer sin parar. En fin, muchas cosas y de bastante importancia. Aunque en resumen, aprendí que un hospital la vida se te va mientras se van yendo los demás primero.
Tuve la suerte de que al acabar mi contrato temporal allí, y pese a las ganas de mi familia, no me dieron la oportunidad de continuar (en ese momento, más tarde volvieron a llamarme y fui yo quien lo rechazó).
Así me vi cogiendo un contrato de una semana de jardinero como sustitución por una baja en una empresa que realiza diferentes trabajos para una empresa papelera muy importante de esta comunidad autónoma.
Aquel era un contrato envenenado completamente. Una firma de sangre con el diablo. Todo pintaba muy bonito cuando me contrataron para trabajar sustituyendo al jardinero más vago de la faz de la tierra, y además a cinco minutos de mi casa andando. Era una sustitución por baja laboral, pero que tan solo duró una semana. El más vago no es tonto, y sabía que debía volver antes de ver peligrar el chollo de su puesto.
Ahí empezó mi gran calvario. Una pena que nunca entenderé porque debía pagarla, o porqué clase de pecado se me había juzgado. Al terminar mi semana de sustitución, aquella mal nacida de encargada con mechas de peluquería y con dientes carcomidos por el tabaco y la luz halógena me dijo... "Si no tienes trabajo, ahora que ha vuelto el jardinero, aquí necesitamos gente".
Y así pasé de jardinero ilusionado, hostelero alcohólico, dependiente crispado, celador aterrado y mozo de almacén enchufado a conocer las calderas del infierno. A sufrir en mis lumbares el peso de la sociedad consumista. A no creer en nada, a dedicarme a todos. A conocer la esclavitud moderna, a jugarme la vida demasiadas veces de forma literal y jugarme la honestidad en cada jornada. Aún no entiendo como pude aguantar (bueno sí, lo sé), pero tampoco entiendo como pudimos vivir sin morir allí dentro (tan sólo uno se quedó, poco para el alto porcentaje de probabilidad), y tampoco entiendo como fui capaz de no matarla. ¿Hasta qué punto había hecho mella en mi lo aprendido en colegio religioso para comportarme y no matar?
Allí aprendí, a lo largo de diez años, miles de cosas. Un aprendizaje a base de torturas psicológicas y desilusiones. Pero las enseñanzas más importantes fueron a tener paciencia, resiliencia, que los méritos nunca están a la altura de un buen familiar, aprendí a dejar que me trataran como a un negro para que a los negros les empezaran a tratar como a blancos. Aprendí mandinga, wolof y fulah. A hablar en inglés y tratar de entender el francés. Aprendí todas las costumbres de Mali, Mauritania, Senegal, Gambia, Marruecos, Costa de marfil, Nigeria, el Congo, Argelia y yo que sé que más. La música de allí. Aprendía a vivir sin dormir y olvidarme de los nombres de las personas o lo que había hecho el día anterior. Aprendí a conducir dormido, aprendí que mi padre me había enseñado a trabajar como un burro o mejor dicho como un negro.
Aprendí muchas cosas, pero todas a base de hostias como panes. Y día a día, no de vez en cuando. Aprendí que una persona o mejor dicho que el diablo a veces se esconde entre la carne de un ser humano y es capaz de conseguir sin una vara que no te alejes del redil o que le muerdas. Hay sometimientos más dolorosos y prisioneros que el infringido con dolor físico.
Explicar aquel trabajo merece un libro, una enciclopedia o unas cuantas jornadas de sentarme a contarlo e incluso rebuscar en este blog algunas entradas entre 2012 y 2022.
Para poder narrar estas lineas en su verdadero orden cronológico y no como las recuerdo, he tenido que acudir a mi vida laboral. Y en ésta mi sorpresa es que a pesar de este trabajo que comencé en dos mil doce, comienza a haber decenas de cotizaciones referentes a la música, con lo que puedo decir que desde aquella época pude percibir y cotizar honorarios haciendo aquello para lo que llevaba tantos años preparándome al igual que con la jardinería. La música.
Mientras me dejaba la vida en aquella fábrica en mis peores años laborales, comencé a dar conciertos remunerados y cotizados, es decir a trabajar de manera profesional en esto de la música. Además, de percibir trimestralmente desde entonces una asignación económica por derechos de autor generados por conciertos y música escuchada por oyentes. ¿Que más se puede pedir? Bueno, se podría pedir más, pero para un trabajador que fue perdiendo la ilusión de llenar la nevera con su creatividad, el ser reconocido y remunerado por la hacienda pública, ya es bastante reconocimiento de tu trabajo.
Así que podemos sumar otro oficio con sus respectivos aprendizajes. El de crear música de manera profesional y amenizar alguna que otra noche a los que eligen tu oferta.
Pasaron de este modo y con este insomne estilo de vida (conductor limpiador de día y músico de tarde-noche) diez años. Pasaron y la peor persona del mundo por fin se jubiló.
La semana de antes ya me había estado preparando ella para su salida y posterior ocupación de su puesto de encargada por mi. Fue una trampa y yo caí como un niño tras la piruleta o un burro tras la zanahoria. Me sedujo con las mieles de ocupar por fin su puesto. Un puesto compartido con su hija y su nuera (meritocracia, de nuevo). Todo estaba preparado y la empresa de acuerdo. El primer día que la reina de áfrica ya no vino a trabajar, su hija me mandó a realizar los mismos trabajos duros que realizaba antes. No tarde muchas horas en entender que me habían mentido con varios motivos. Uno, que no me marchara al ver que seguiría realizando las mismas ocupaciones. Segundo, no poner al resto de trabajadores que ansiaban mi llegada al trono en contra de la hija hasta el momento de tener que acatar por convenio a la nueva encargada.
La suerte quiso que tras diez años de duro sufrimiento y aprendizajes forzosos, cogiera una llamada desconocida que llevaba semanas rechazando por no conocer el origen. Aquella mañana cogí la llamada en medio de mi jornada laboral.











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