jueves, 24 de septiembre de 2026

De la maestría y otros menesteres

 Me da verdadera envidia aquellas personas que pudieron estar en su momento entre los afortunados de asistir a una clase de Ortega y Gasset, de Ramón y Cajal, de María de Maeztu o incluso del mismísimo Sócrates. 
Dice la Rae que la maestría es el arte y la destreza de enseñar o ejecutar algo. Y no hay nada más apasionante que poder presenciar una clase a cargo de un gran Maestro.
Eso mismo es lo que pude presenciar, una vez más el pasado fin de semana. 
Esta vez tuve la suerte de poder presenciarlo y compartirlo muy bien acompañado por los pocos pero buenos compañeros que saben apreciar tal clase de maestría.
Evidentemente, el recinto se quedó grande, pues aunque eramos muchos los que fuimos a escuchar, aprender y disfrutar, tampoco fuimos tantos como se debería esperar para tal Maestro de semejante relevancia.
Ya no me hiere por dentro esto que anteriormente sí era motivo de enfado en mi.
Ahora lo disfruto para mi y entiendo mucho mejor eso de que quizá no todo el mundo deba o tenga por qué apreciar las cosas como yo. De todos modos, existe un hecho irrefutable a este respecto, y es que la mediocridad industrial llena estadios y la maestría se ve reducida a una minoría, como siempre.
De esto mismo, hablábamos el viernes Alberto y yo. Me pidió consejo y un listado de artistas que poder empezar a escuchar, pues me confesó no haber escuchado música de artistas nacionales y no tener referentes.
Desde luego me permití decirle que no había nada que yo pudiera aconsejarle, que si había llegado hasta aquí sin saber, puede continuar sin esos conocimientos y usar los que le han traído hasta aquí. 
Eso fue el viernes. Pero el sábado fue harina de otro costal. Fuimos a ver al maestro y pude coger un buen sitio desde el que no perderme ni un gesto, ni una nota ni que nada de la clase a la que iba asistir.
Salieron a la palestra y la primera nota, ¡tan solo la primera!, fue suficiente para quedarnos todos los asistentes sin respiración y totalmente perplejos. De hecho mi acompañante en solo esa primer compás me dijo al oído "solo esa nota ya ha valido el precio de la entrada, ya tengo demasiados apuntes para irme a casa a estudiar".
Nada me pena más que el hecho fugaz de una clase de esa altura. Saber que va a acabar dentro de un rato y saber que tardaré en volver a sentarme frente a semejante maestro.
Imagino y se hace evidente que este maestro deja atrás miles de horas de instrumento, pero también de escuchar y entender a otros. La maestría se da solo en aquellos capaces de dedicar el mismo tiempo a decir que a escuchar, Alberto. El que dice sin escuchar, cae en el Narcisismo y la equivocación constante. 
Hoy me despido con la mejor orquesta que existe en Europa a día de hoy. La misma que tocó éste pasado sábado y a la que tuve la suerte de ir para aprender, pero viéndome superado por tanta información, me dejé llevar por el mero hecho de escuchar y disfrutar.
Os dejo hoy un vídeo de el Gran Maestro con su orquesta por si alguien quiere disfrutar de una de sus clases o sino, al menos, disfrutar escuchándole. 
 
tema: Lago Salado
disco: Jambology
año:2016 
versión en directo en el II Bilbao Blues festival 2023 con Los Mambo Jambo Arkestra 
autor: Los Mambo Jambo 
 

 
 
 

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