A la cueva del Chaman está casi todo el mundo invitado. Mejor dicho, a las
cuevas de los Chamanes está casi todo el mundo invitado. Eso sí. No siempre sucede lo que se espera. A veces no toca, a veces no es el momento y otras las energías de algunos bienvenidos no lo permiten.
cuevas de los Chamanes está casi todo el mundo invitado. Eso sí. No siempre sucede lo que se espera. A veces no toca, a veces no es el momento y otras las energías de algunos bienvenidos no lo permiten.
Yo, siempre que puedo intento estar. Y siempre que estoy sé que todo empieza mucho más tarde de lo esperado. Tan sólo quien sabe y es capaz de esperar, lo encuentra, aunque no siempre.
Es realmente complicado explicar lo que sucede allí dentro. No es entrar en trance, eso lo dejamos para otros. No es una secta, ni ritos sectarios con burocracias rituales. Es esperar y avanzar. Es dejarse llevar ahora que es tan complicado eso mismo. Sin trabas, sin prisas, sin mirar el reloj, sin forzar nada.
El Chaman pone su cueva, escucha, interpreta y espera.
Los invitados vamos dejando salir la verdad afuera.
Y sale. Sale como no te atreverías a dejarlas salir ante un psiquiatra. Sale sin cortapisas, sin evitar lo doloroso. Y a través de la música, se forma un coro al unísono. Salen las mejores interpretaciones de cada uno, capaces de romper en dos a más de uno de los que escuchan y no se atreven a sacar a la luz sus oscuridades.
Un ritual sanador completamente espiritual, que engancha. Porque sentirse eterno es adictivo, compartir la espiritualidad personal y hacerla una sola es adictivo. Porque llorar y romperse con aquella canción que tienes clavada dentro es adictivo. Porque pertenecer a algo común y más grande que tú, es adictivo.
A veces cada uno propone y todos escuchan. Tan solo así, no existen días y noches suficientes para proponerlo y escucharlo todo. Otras nadie propone, sale sólo y te ves envuelto en un macro-festival donde todas y cada una de las canciones tienen un significado y un gran valor.
Decía Jim Morrison que había que despertar y abrir las puertas de la percepción. Y creo que no habrá una mejor y más acertada explicación de este tipo de reuniones. Desde los tiempos más remotos el ser humano ha sentido la necesidad de realizar estos rituales espirituales de conexión que van más allá de lo físico y terrenal.
Se trata de llegar a una lucidez plena muy lejana a la que estamos acostumbrados en la rutina diaria. Todos los sentidos se desarrollan muy por encima de lo máximo normal. El estado de consciencia llega a sobrepasar el físico de uno mismo y conectar con el de al lado.
No sé, no se puede explicar. Hay que probarlo y formar parte. Pero eso hace necesario una paciencia infinita, saber estar y aguante. Eso sí, la recompensa es sentirte eterno, lleno, pleno, en sintonía con el universo y la gente. Extremadamente vivo y feliz. Sustancialmente enamorado y feliz.
Tantas emociones y felicidad se pagan los martes.
tema: Los martes
autor: Drugos
disco: Haz ruido mientras puedas
año: 2026

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