Si, lo sé. Últimamente no soy muy constante en las entradas, pero es que la tapa de la caja de Pandora, me lleva de cabeza. Hay días en los que el pulso falla más que otros días. Pero supongo que eso es lo que hace que parezca artesanal y no hecho con un molde.
Bueno seguimos y como parece que tengo tiempo lo complicamos más.
La canción de hoy y como todo parece girar entorno a La France:
Hoy me veo obligado a hacer referencia a una critica de un lector y amigo, que ayer criticaba un post anterior que no le sentó bien, además, de la imposibilidad de responder y dejar su opinión al respecto, pues es cierto que anulé la opción de los comentarios.
Quiero dejar claro ante todo que la opción de los comentarios fue suprimida, dado que son muchos los meses que pueden pasar sin que nadie tenga nada que decir, y por otro lado aquellos que quieren comentar, escriben directamente a mi correo personal.
Blogger ahora nos da la oportunidad de saber desde qué países se visita el blog, y me alegra saber que se repiten semanalmente visitas desde muy lejos, y otras de estas visitas, sé o imagino saber de quienes son, pues la amistad es la que prevalece a la hora de seguir un blog que nada tiene de periodístico, de información al consumidor o de interés cultural.
Si alguien quiere comentar algo, somos casi todos conocidos y me pueden escribir al correo. Ahora, si son muchos los que me escriben para pedir que haya comentarios de nuevo, lo cambiaré encantado.
Por lo demás seguimos asistiendo al hundimiento, con más simpatía por el fútbol que por el nuevo deporte de acampada libre sobre asfalto.
Y despues de haber leído con detenimiento los diferentes blogs sobre movimientos populares, ahora tengo más claro que seguiremos mucho tiempo sin soluciones, pues en estos blogs de información podemos ver claramente la dificultad que existe para pornerse de acuerdo en las propuestas y modus operandi de la resistencia ciudadana.
Las hormigas solo estan organizadas para trabajar, para defender a la reina. Si alguien se entromete en el hormiguero, no saben de técnicas de resistencia y lucha al estilo de legión romana. Tan solo salen corriendo, cada una por donde puede y como fuere. Una vez olvidado el peligro, se reunen para, al unísono buscar y guardar el grano de trigo necesario para la jerarquica administración del hormiguero.
Ya perdonarán las intermitencias de los post, pero no todos los días se tiene claro sobre lo que escribir.
Hoy seguimos con la tapa de baúl, para mantener la mente ocupada.
Me contaron mal la pelicula, no se si consciente o inconscientemente.
A mi me contaron que los vaqueros eran los buenos y los que llevaban la cara tapada con el pañuelo eran los bandidos borrachos y sin afeitar que se portaban mal en el salón con las chicas y robaban el dinero a los ciudadanos.
Ahora veo las fotos de Barcelona y su despliegue de polícia y me doy cuenta de los pañuelos en la cara como esperando el tren de las 3:10 a Yuma.
Aqui pasa algo, y creo que sin darnos cuenta, somos los Pieles rojas avocados a dejar nuestras tierras, despojados de nuestros derechos y cultura, y sometidos por la entrante cultura de los que vienen en el caballo de hierro.
Va a tener razón aquella rockera reconvertida al popi cuando cantaba aquello de "tengo na pistola por si un dia todo falla"
-"¡Tu no imaginas macho! Tenía miedo hasta de los árboles, ahora no podría estar aquí sentado tan tranquilo contigo. ¡Buah! De verdad que tu no imaginas. Ángel era cabrón, pero al menos ahora vivo aqui con Natalia y tengo dinero y amigos como tu."
Eso me contaba ayer mi buen amigo Vitaly. Una de esas personas a quien le puedes confiar tranquilamente cualquier cosa. Y mientras lo narraba todo con su acento bárbaro, me daba cuenta de cuanto daño hacemos si nos negamos a acercarnos a otras personas porque no son como nosotros.
él me decía hace unos días... "Javvierrr vamos a tener que trabajar en Alemania los dos dentro de poco, ya verás."
De ser así, luego le tendré que decir yo a algún alemán: -¡Tu no imaginas, macho!
Gracias Vitaly
Y la canción de hoy es de un saxofonista que me encanta y que salió ayer en la peli que estuve viendo de Chico y Rita.
Y es que no se puede... Demasiadas cosas a la vez, con la cabeza al límite de la memoria ram. Poco a poco, todas se van cerrando, pero no sin un cúmulo de preocupaciones añadidas, imprevistos que hay que tener en cuenta, problemas de última hora. Con el reloj barato como compañero, y con cada hora marcada para un propósito.
Todas aportan, pero ninguna llena la cartilla del banco. Hay quien vende hasta lo que no cuesta nada, y quienes pensamos que nada cuesta lo que podría valer tanto.
Es cuestión de cuentas, pero yo tendré que comprarme un cuaderno de los de "Rubio" para empezar de cero con las tablas de multiplicar.
No es problema de autoestima, es problema de matemáticas.
tema: Hacer dinero
autor: Amparanoia
P.d. Como podéis observar en las últimas semanas, el nuevo diseño de blogger descoloca por completo la edición ¿mejorada? No lo creo
Viena 1702
Antoine se sentó en la butaca cuando el maestro golpeaba suavemente su batuta en el atril de madera labrada.
El Salón esta repleto y las voces juguetonas se iban apagando como el murmullo de las olas al llegar a la arena.
La orquesta de cámara comenzó a tocar y los ojos de Antoine no pudieron resistir la tentación de cerrarse y escuchar.
El viaje apenas duró una vuelta entera de saeta en el reloj. Tan solo una hora fue suficiente para que la mente de Antoine subiera la colina que se encuentra tras el convento de Saint Dense, corriera por los trigos todavía verdes en dirección al norte.
Sintió el olor de la brisa que le acariciaba el escaso pelo de su cabeza y se aproximó al acantilado donde el rumor se convertía en alboroto de cantina. Sintió la melancolía del día que se acaba dejando sus matices tostados en el cielo. Pudo sentir el abrazo del viento como una cuerda que frota el arco para desprender su armonía. Y que le envuelve, lo azota y derriba, mientras imagina los suaves brazos de Julia abrazándole y sujetando su rostro, sosteniendo su vacío.
Antoine, ha tenido tiempo de correr, soñar, sentir y ver esos paisajes que tan solo y únicamente están atesorados tras sus párpados.
El estruendo del aplauso le sobresalta y al abrir los ojos se sorprende pues no es una bandada de albatros sobrevolando por encima de él, si no las decenas de manos que celebran la ejecución de los músicos.
Antoine, al salir del salón mira un pequeño folleto donde se indica quien vendrá el próximo viernes a hacerle soñar con sus instrumentos.
Barcelona 2012
Mario se sentó en la incómoda butaca de principios de siglo cuando la sala ya se había sumido en la penumbra. Puso su móvil en silencio pero en modo de vibración. No quería molestar si le llamaban, pero tampoco estar incomunicado por si recibía una llamada urgente.
Esta vez acudía tan solo acompañado de su novia, pues los amigos con los que solía ir a los conciertos, esta vez habían preferido ir al cine, al estreno de la que se comentaba podía ser la gran película del año.
Mario necesitó los 10 primeros minutos de la obra, para acostumbrase al respaldo de la butaca de madera, relajarse, dejar su mente en blanco y alejada de la infinidad de preocupaciones y atender ya plenamente a la música que interpretaban aquellos cinco hombres vestidos de negro y con instrumentos tan inusuales como por ejemplo un portátil Appel de última generación.
La música tenía algo de atrayente, embaucadora y generaba en él algo probablemente mayor de lo que él podía ver sobre el escenario.
Desde luego, los artistas ejecutaban la obra compuesta por uno de ellos con total soltura, pero nada que no hubiese visto ya Mario anteriormente.
Apenas pasado el primer cuarto de hora de la obra, estuvo observando un par de caras conocidas del mundo musical que ocupaban las butacas del palco situado frente al suyo. Y al poco rato, una vibración en su pantalón le hizo percatarse de que le llamaban por teléfono.
Sacó el teléfono disimuladamente e intentando que la luminiscencia tecnológica no perturbara la atención de los demás espectadores.
Tras devolver el teléfono móvil a su bolsillo sin atender a la llamada, pues era un numero desconocido que probablemente sería de una compañía de telefonía móvil, observó que su novia estaba con los ojos cerrados, por lo que le propinó un suave codazo diciéndole –“¡qué te duermes!” cuando una mano por detrás le cogió del hombro diciendo:
-¡hombre, Mario! ¿Que tal?
-¡Jorge! ¡Que sorpresa! Pues nada por aquí, viendo a este tío que mola un montón. Susurró Mario para no levantar la voz.
- ¡Ya lo creo que molan! Yo los estuve viendo el año pasado aquí y son muy buenos. Bueno, te dejo que vamos a verles un poco. Un saludo
-¿Qué te parecen cariño? Le dijo suavemente Mario al oído de su novia.
-Me están gustando mucho, sobretodo el juego de las luces con la música ¿Y a ti, Mario?
- No sé, no me terminan de convencer, casi me gustan más cuando escucho el disco en casa.
Mario estuvo pensando durante el resto del concierto en lo bien que habían coordinado las luces con la música, observó como los músicos andaban de un lado para otro de la escena tocando diferentes instrumentos que él no reconocía.
Al poco rato, la música cesó y un silencio se apoderó de la sala, hasta que alguien rompió el ambiente con una ovación que todos los asistentes continuaron hasta crear un aura de aplausos, vítores y silbidos.
Mario cogió su chaqueta y salió pensando que el concierto estuvo bien, aunque quizá algo pesado. Activó el sonido de su teléfono y salió del palco diciéndole a su novia...
- No sé, quizá algo caro para el poco rato que les hemos visto. Tan poco han hecho nada del otro mundo y encima ésta música tan rara
solo le gusta a los que van de entendidos.
-¿Qué piensas cariño, te ha gustado entonces?- Preguntaba Mario a su novia mientras le guiaba por donde debían salir de la Sala.
-Pienso, que deberías escuchar con el oído, Mario.